Como todos los años, Unicef selecciona las mejores fotos. Este año premió la valentía hatiana frente a la miseria.
El primer premio correspondió a la imagen obtenida por la belga Alice Smeets que muestra a una niña en uno de los suburbios de Puerto Príncipe, Haití.
La fotografía de Smeets fue distinguida entre otras 1.450 imágenes por "el coraje y la energía que transmiten los ojos de la pequeña, pese a crecer entre miseria". La escena se desarrolla en el poblado conocido como Cité Soleil (Ciudad del Sol), donde "la vida sólo es posible cuando brilla el sol", señaló Smeets, tras explicar que el inmundo barrizal que atraviesa la niña descalza es el "inodoro público".
"Los haitianos conceden mucha importancia a la higiene y siempre intentan estar limpios. No poseen nada, pero tienen su orgullo y eso es lo importante", señaló la fotógrafa, que muestra a una niña con un vestido de un blanco inmaculado y lazos en el pelo del mismo color que pasa junto a unos cerdos negros y rodeada de inmundicia.
La fotografía de Smeets fue distinguida entre otras 1.450 imágenes por "el coraje y la energía que transmiten los ojos de la pequeña, pese a crecer entre miseria". La escena se desarrolla en el poblado conocido como Cité Soleil (Ciudad del Sol), donde "la vida sólo es posible cuando brilla el sol", señaló Smeets, tras explicar que el inmundo barrizal que atraviesa la niña descalza es el "inodoro público".
"Los haitianos conceden mucha importancia a la higiene y siempre intentan estar limpios. No poseen nada, pero tienen su orgullo y eso es lo importante", señaló la fotógrafa, que muestra a una niña con un vestido de un blanco inmaculado y lazos en el pelo del mismo color que pasa junto a unos cerdos negros y rodeada de inmundicia.
En segundo lugar, Unicef premió una fotografía del israelí Oded Balilty, fotógrafo de Associated Press, donde se muestra a una niña que hace cola para recibir un ración diaria de alimento en un campo de refugiados tras el terremoto que en mayo azotó la provincia china de Sichuan, en el que perecieron 70.000 personas. El jurado destacó su fotografía por la "conmovedora ambivalencia" reflejada en la mirada de la niña, de la que "no se sabe si ha perdido a sus padres, tiene hambre o simplemente está aburrida de esperar".

El tercer premio reconoce una instantánea en blanco y negro del fotógrafo húngaro Balazs Gardi, titulada Daños colaterales, en la que un hombre afgano sostiene entre sus brazos a su hijo malherido.
La imagen plasma la desesperación de la población afgana que habita en aldeas de montaña en la provincia de Kunar, al noroeste del país y que es víctima del enfrentamiento entre la guerrilla talibán y las tropas estadounidenses.
Mención de honor: Esta foto que muestra a una madre llorando mientras sujeta a su bebé, a las afueras del parlamento georgiano en Tiflis, Georgia, fue tomada el 10 de agosto de 2008 por el fotógrafo alemán Frank Roeth. Unicef le otorgó una mención de honor en los premios de Unicef Foto del Año 2008.Consecuencias del Katrina: la injusticia no es sólo argentina. La reconstrucción de New Orleans privilegia a las familias con buenos ingresos y deja afuera a los más débiles, en especial a los afroamericanos, que se ven obligados a vivir en trailers o parques. Mario Tama refleja su indignación a través de esta fotografía.







